La Málaga romana: comercio, teatro y garum
La historia romana de Málaga suele resumirse en un monumento: el Teatro Romano situado junto a la Alcazaba. Pero el registro arqueológico cuenta una historia mucho más amplia. La Malaca romana fue una ciudad portuaria vinculada al comercio, la transformación de pescado, las instituciones cívicas y una larga transición desde la ciudad púnica anterior.

La Málaga romana: comercio, teatro y garum
La historia romana de Málaga suele resumirse en un monumento: el Teatro Romano situado junto a la Alcazaba. Pero el registro arqueológico cuenta una historia mucho más amplia. La Malaca romana fue una ciudad portuaria vinculada al comercio, la transformación de pescado, las instituciones cívicas y una larga transición desde la ciudad púnica anterior.
Roma llegó, pero la ciudad no empezó de cero
La Ruta Arqueológica oficial sitúa la conquista romana a finales del siglo III a. C. El dato más interesante es que, en un primer momento, no desaparecieron las estructuras económicas, sociales y urbanas anteriores.
Por eso la Málaga romana no debe entenderse como una ruptura instantánea. Roma tomó el control de una ciudad mediterránea que ya funcionaba y fue transformándola progresivamente.
Pescado, salazones y salsas: una actividad económica importante
Entre las evidencias arqueológicas más claras aparece una intensa actividad relacionada con la transformación pesquera, las salazones y las salsas de pescado.
El garum es el nombre más conocido asociado a esta economía. La historia municipal lo describe como una salsa elaborada con pescado salado y fermentado. Su producción formaba parte de una actividad urbana más amplia, en la que también había cerámica y movimiento de mercancías a través del puerto.
Esto cambia la imagen de Malaca. No era únicamente una ciudad de monumentos y autoridades. También había talleres, espacios productivos, almacenamiento y comercio marítimo.
Un municipio romano con arquitectura pública
Durante el siglo I d. C., la Lex Flavia Malacitana refleja el estatus municipal romano de la ciudad. Es una etapa vinculada a la construcción de edificios públicos importantes, entre ellos el teatro.
La historia oficial de Málaga también sitúa un foro en el entorno de la actual calle Alcazabilla. El Teatro Romano, por tanto, formaba parte de un paisaje cívico más amplio.
Hoy es el monumento romano más visible del centro. Su posición, justo debajo de la Alcazaba, permite leer dos épocas completamente distintas en un mismo espacio: arquitectura pública romana y, siglos después, una fortaleza palaciega islámica.
El puerto seguía siendo esencial
La economía de Malaca estaba estrechamente relacionada con el mar. Las fuentes municipales mencionan productos como aceite de oliva, púrpura obtenida de moluscos y garum, junto con una producción cerámica vinculada al comercio.
Es una continuidad respecto a la Málaga fenicia: la bahía y el puerto no eran sólo el paisaje de fondo, sino una de las razones de la importancia de la ciudad.
La ciudad romana también cambió con el tiempo
Malaca no quedó congelada en su momento de mayor esplendor. Entre comienzos del siglo III y el siglo IV d. C. volvió a fortificarse. La arqueología identifica además espacios productivos relacionados con las salazones y vías de salida de la ciudad.
Cuando el orden político romano occidental empezó a desaparecer, la vida urbana volvió a transformarse. A comienzos del siglo VI, ya en época bizantina, la arqueología sigue mostrando una actividad comercial importante, con almacenes próximos al puerto y zonas de vivienda.
No hubo un cambio instantáneo de una ciudad “romana” a otra completamente diferente, sino una sucesión de transformaciones.
Cómo leer hoy la Málaga romana
El Teatro Romano es el mejor punto de partida, pero no debería ser el final. Conviene imaginar calle Alcazabilla como parte de una antigua zona cívica y recordar que el puerto histórico estaba mucho más próximo al centro urbano de lo que hoy parece.
Si se combina esta historia con la Málaga fenicia anterior y con la Alcazaba posterior, se entiende por qué esta pequeña zona del centro concentra tantas capas de historia mediterránea.
La Málaga romana no fue sólo un teatro conservado: fue una ciudad portuaria en la que se mezclaban comercio, industria, administración y vida pública.
Fuentes utilizadas para este borrador
- Ayuntamiento de Málaga · Rutas Arqueológicas: Málaga romana
- Ayuntamiento de Málaga · Historia ampliada
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