Málaga antes de Roma: la Malaka fenicia
Mucho antes de la Malaca romana, la costa de la actual Málaga ya formaba parte de un Mediterráneo de navegantes, comerciantes, artesanos y asentamientos fortificados. La mejor forma de entender su pasado fenicio no es buscar una única “fecha de fundación”, sino seguir una secuencia de asentamientos que fue acercándose progresivamente al espacio que hoy ocupa el centro histórico.

Málaga antes de Roma: la Malaka fenicia
Mucho antes de la Malaca romana, la costa de la actual Málaga ya formaba parte de un Mediterráneo de navegantes, comerciantes, artesanos y asentamientos fortificados. La mejor forma de entender su pasado fenicio no es buscar una única “fecha de fundación”, sino seguir una secuencia de asentamientos que fue acercándose progresivamente al espacio que hoy ocupa el centro histórico.
La historia empieza al oeste del casco antiguo
La información arqueológica oficial del Ayuntamiento sitúa la ocupación fenicia más antigua conocida dentro del actual término municipal a finales del siglo IX a. C., en La Rebanadilla, en el entorno del actual aeropuerto. En el siglo VIII a. C. se desarrolló otro asentamiento importante en Cerro del Villar, cerca de la desembocadura del Guadalhorce.
Estos yacimientos son importantes porque muestran que la historia fenicia de Málaga comenzó antes del núcleo urbano que normalmente identificamos como Malaka. La desembocadura del río, la bahía y las conexiones hacia el interior convertían esta franja costera en un lugar especialmente adecuado para el intercambio.
Malaka empieza a tomar forma
La Ruta Arqueológica municipal sitúa el núcleo original de la ciudad fenicia de Malaka en torno al siglo VII a. C. Ocupaba el espacio delimitado aproximadamente por las elevaciones de la Alcazaba, la Catedral y San Agustín: una zona que hoy forma parte del corazón más transitado del centro histórico.
Las excavaciones permiten ir más allá del nombre de la ciudad. En el sector de calle Cister se ha localizado un santuario fechado a finales del siglo VII a. C. A mediados del siglo VI a. C. se construyó una muralla defensiva, señal de un asentamiento con suficiente entidad y organización para levantar una fortificación importante. En la ladera de El Ejido apareció además una tumba del siglo VI a. C. que conservaba su ajuar.
Una ciudad conectada con el Mediterráneo
La historia municipal de Málaga describe una red de intercambios que enlazaba este territorio con distintos puntos del Mediterráneo. Llegaban productos de ámbitos fenicios, del norte de África, Italia y Grecia, mientras que la costa también comerciaba con comunidades del interior. La pesca tuvo especial importancia por su relación con la elaboración de salazones.
Por eso la posición de Málaga era valiosa desde etapas muy tempranas. No se trataba únicamente de estar junto al mar: aquí coincidían una bahía, la desembocadura de un río, las rutas marítimas y los accesos hacia el interior.
De la Málaga fenicia a la púnica
La ciudad no permaneció inmóvil. En el siglo V a. C., ya en época púnica, la arqueología documenta una reestructuración de la muralla defensiva y una remodelación urbana. Posteriormente, la ciudad creció más allá del recinto amurallado anterior.
Esta evolución resulta más interesante que una frase simplificada como “los fenicios fundaron Málaga”. El asentamiento cambió, amplió su espacio urbano y desarrolló sus relaciones comerciales mucho antes de que Roma se convirtiera en la potencia dominante de la región.
Cómo cambia esto una visita por Málaga
La mayor parte de la Malaka fenicia no se presenta hoy como un gran monumento completo a la vista. Para comprenderla hay que imaginar el centro histórico en vertical: la ciudad actual se levanta sobre capas sucesivas de ocupación.
En torno a la Alcazaba, la Catedral, calle Cister y el Teatro Romano, distintas épocas de Málaga se concentran en muy poco espacio. Los restos romanos son más visibles y la Alcazaba islámica domina la ladera, pero la ciudad fenicia es anterior a ambas. Saberlo cambia la lectura del centro: no estamos ante monumentos aislados, sino ante una ciudad reconstruida una y otra vez alrededor de una posición costera estratégica.
Una buena forma de completar esta historia es combinarla con la Alcazaba y el Teatro Romano. Las tres capas ayudan a entender cómo Málaga fue cambiando sin perder su vínculo fundamental con el Mediterráneo.
Fuentes utilizadas para este borrador
- Ayuntamiento de Málaga · Rutas Arqueológicas: Málaga fenicia
- Ayuntamiento de Málaga · Historia ampliada
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